sábado, 28 de octubre de 2017

Economía social y solidaria

Economía social
Podríamos decir que es la madre de todos lo demás conceptos ya que fue el primero en nacer, en el siglo XVIII, para denominar a aquellas experiencias que estaban surgiendo en paralelo al desarrollo del capitalismo y que fueron las primeras cooperativas, mutualidades y asociaciones. Son muchas las organizaciones que representan o estudian a la economía social, una de las más respetadas es el CIRIEC-Internacional, que ha establecido una de las definiciones más amplias y respaldadas institucionalmente:
“Conjunto de empresas privadas organizadas formalmente, con autonomía de decisión y libertad de adhesión, creadas para satisfacer las necesidades de sus socios a través del mercado, produciendo bienes y servicios, asegurando o financiando y en las que la eventual distribución entre los socios de beneficios o excedentes así como la toma de decisiones, no están ligados directamente con el capital o cotizaciones aportados por cada socio, correspondiendo un voto a cada uno de ellos. La Economía Social también agrupa a aquellas entidades privadas organizadas formalmente con autonomía de decisión y libertad de adhesión que producen servicios de no mercado a favor de las familias, cuyos excedentes, si los hubiera, no pueden ser apropiados por los agentes económicos que las crean, controlan o financian”.
Hacemos referencia a esta definición tan laxa porque en ella ya podemos adivinar los puntos de fricción y fronteras internas con las que nos vamos a encontrar: por un lado unas entidades que operan en el mercado y, por otro, otras que no, o que, en todo caso, lo hacen de forma ocasional o secundaria.  Las primeras hacen más incidencia en su gestión participativa, igualitaria y democrática y las segundas insisten en la generación de un bien común, aunque ambos son criterios comunes a toda la economía social. Entonces nos podríamos hacer las siguientes preguntas, ¿toda organización sin ánimo de lucro pertenece a la economía social? ¿Una empresa con una fuerte línea de Responsabilidad Social Corporativa podría serlo? Respecto a la primera cuestión, todo depende  de si realmente son  horizontales. En cuanto a la segunda, claramente no, pues siempre habrá una línea divisoria entre políticas principalmente dirigidas a reforzar una imagen amable de la empresa y un verdadero compromiso con la sociedad, que parte de una diferencia radical en la producción y límites de los beneficios.  Son este tipo de preguntas las que nos debemos hacer para establecer unos necesarios lindes  y reflexionar sobre nuestras prácticas.

Economía solidaria
¿No sería la hija aventajada de esa madre “economía social” de la que acabamos de hablar? Las experiencias y discursos en torno a este concepto hacen hincapié en el potencial transformador,  principalmente como alternativa a la economía capitalista.  En su seno se reconocen dos corrientes o tradiciones: la latinoamericana y la europea.  Las diferencias entre ambas “escuelas” tienen matices que se justifican sobre todo en la historia y contexto de cada continente. Así, en Latinoamérica la economía solidaria es una herramienta hacia una sociedad más justa  y tiene un carácter de crítica al capitalismo mucho más marcado.  De hecho, suelen usarse sinónimos como  “economía popular” o “economía del trabajo” para resaltar la importancia de la fuerza de trabajo sobre la lógica de  acumulación del capital. No hay que olvidar que, como vemos claramente en países como Brasil, el fomento de la economía social muchas veces es uno de los pilares para contraatacar las políticas neoliberales.

La economía solidaria ha demostrado una capacidad para introducir e interrelacionar nuevos temas de manera mucho más dinámica. Así que no es raro que las personas que nos movemos dentro de ella reflexionemos sobre género, sistemas de intercambio basados en el trueque o monedas locales, la incorporación de la esfera de la distribución, con las ideas de comercio justo o de mercados sociales, y sobre el consumo responsable y las finanzas éticas, por citar algunos temas.

Fuente: https://www.freepress.coop/eco-social-y-solidaria/

Cooperativismo

El cooperativismo es el movimiento y la doctrina que impulsan la promoción y la organización de cooperativas: sociedades autónomas cuyos integrantes buscan satisfacer una necesidad en común.

Distintos principios rigen al cooperativismo. Se trata de valores que deben respetar este tipo de sociedades y sus miembros. Uno de los más importantes es el apoyo mutuo, ya que la finalidad de una cooperativa es la resolución de problemas comunes.
La democracia directa en los procesos de toma de decisiones; la equidad en el reparto de los beneficios; y la igualdad entre los asociados (que tienen los mismos derechos y las mismas obligaciones y son libres para adherirse y retirarse de la asociación cuando deseen) son otros de los principios del cooperativismo.
La solidaridad también puede mencionarse como un pilar del cooperativismo. Estas asociaciones deben servir para solucionar inconvenientes de sus socios y de sus familias, pero también de la comunidad en la cual están insertas.
La Alianza Cooperativa Internacional es la institución que reúne y representa a las cooperativas de casi un centenar de países. Entre las funciones de esta entidad creada en 1895 se encuentra la difusión del cooperativismo.
Es importante tener en cuenta que las cooperativas pertenecen al denominado tercer sector o economía social, que combina cuestiones de la economía capitalista y del sector público. El cooperativismo, en este marco, constituye una corriente que va más allá del capitalismo, ya que no está basada en la generación de ganancias (lucro), sino en la satisfacción de las necesidades de la gente.

Principios y valores cooperativos:
Los principios y valores son los elementos distintivos de las organizaciones y empresas cooperativas. Ya en 1844, los Pioneros de Rochdale, fundadores de la primera cooperativa de la historia, habían formulado un sistema de principios simple, claro y contundente, que les aseguró la conducción de la organización en beneficio de sus miembros.

DEFINICIÓN DE COOPERATIVA
Una cooperativa es una asociación autónoma de personas que se han unido voluntariamente para hacer frente a sus necesidades y aspiraciones económicas, sociales y culturales comunes por medio de una empresa de propiedad conjunta y democráticamente controlada.

VALORES COOPERATIVOS
Las cooperativas se basan en los valores de ayuda mutua, responsabilidad, democracia, igualdad, equidad y solidaridad. Siguiendo la tradición de sus fundadores sus miembros creen en los valores éticos de honestidad, transparencia, responsabilidad social y preocupación por los demás.
PRINCIPIOS COOPERATIVOS
Primer Principio: Membresía abierta y voluntaria
Las cooperativas son organizaciones voluntarias abiertas para todas aquellas personas dispuestas a utilizar sus servicios y dispuestas a aceptar las responsabilidades que conlleva la membresía sin discriminación de género, raza, clase social, posición política o religiosa.
Segundo Principio: Control democrático de los miembros
Las cooperativas son organizaciones democráticas controladas por sus miembros quienes participan activamente en la definición de las políticas y en la toma de decisiones.
Los hombres y mujeres elegidos para representar a su cooperativa, responden ante los miembros.
En las cooperativas de base los miembros tienen igual derecho de voto (un miembro, un voto), mientras en las cooperativas de otros niveles también se organizan con procedimientos democráticos.
Tercer Principio: Participación económica de los miembros
Los miembros contribuyen de manera equitativa y controlan de manera democrática el capital de la cooperativa. Por lo menos una parte de ese capital es propiedad común de la cooperativa.
Usualmente reciben una compensación limitada, si es que la hay, sobre el capital suscrito como condición de membresía.
Los miembros asignan excedentes para cualquiera de los siguientes propósitos: El desarrollo de la cooperativa mediante la posible creación de reservas, de la cual al menos una parte debe ser indivisible; los beneficios para los miembros en proporción con sus transacciones con la cooperativa; y el apoyo a otras actividades según lo apruebe la membresía.
Cuarto Principio: Autonomía e independencia
Las cooperativas son organizaciones autónomas de ayuda mutua, controladas por sus miembros.
Si entran en acuerdos con otras organizaciones (incluyendo gobiernos) o tienen capital de fuentes externas, lo realizan en términos que aseguren el control democrático por parte de sus miembros y mantengan la autonomía de la cooperativa.
Quinto Principio: Educación, formación e información
Las cooperativas brindan educación y entrenamiento a sus miembros, a sus dirigentes electos, gerentes y empleados, de tal forma que contribuyan eficazmente al desarrollo de sus cooperativas.
Las cooperativas informan al público en general, particularmente a jóvenes y creadores de opinión, acerca de la naturaleza y beneficios del cooperativismo.
Sexto Principio: Cooperación entre cooperativas
Las cooperativas sirven a sus miembros más eficazmente y fortalecen el movimiento cooperativo trabajando de manera conjunta por medio de estructuras locales, nacionales, regionales e internacionales.
Séptimo Principio: Compromiso con la comunidad
La cooperativa trabaja para el desarrollo sostenible de su comunidad por medio de políticas aceptadas por sus miembros

Economía social y solidaria

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